Tres días por uno
Ahora me da un poco de rabia cuando vivía aletargado, cuando perdía las horas mirando la televisión. Qué bien hice al sacarla de mi vida. Ahora tengo mucho tiempo y todo completo. La vida tiene que ser de viajero, basta de esperar en el andén. No quiero volver a perder ningún tren.
¿Cómo he acabado saliendo en dos periódicos?¿Cómo estoy metido en crear una orquesta de cámara y una escolanía?. Y eso fuera del trabajo ... allí es el doble de antes.
Ya apenas como en casa por aprovechar esos ratos con mis amigos o la familia. Además conociendo a un montón de gente. Años de antes, meses de ahora. Me he acostumbrado a esas ojeras que me miran guiñándome un ojo cada día. Y, al final, al final del día, me duermo agotado con una sonrisa.
Esto ni es una entrada ni es nada, lo sé.
Etiquetas: Personal






















