jueves, octubre 05, 2006

El libro de cocina

Mi abuela tenía una pequeña libreta donde apuntaba todas sus recetas de cocina. Los que la conocieron mejor que yo le dan fama de buena cocinera. Tenía un huerto, su corral y el horno de leña y también tiempo para hacer la comida poco a poco, a la lumbre, y con mucho cariño. Claro, dos ingredientes fundamentales: tiempo y cariño.

Aquella libreta la "heredó" mi tía. Nunca quiso prestársela a mi madre hasta que fue demasiado tarde para hacerlo, hasta que la había perdido. De aquella libreta quedaron unas pocas hojas de la parte de postres y, para mi, fue curioso leer que por entonces se medía por onzas o libras.


Aprendí la desilusión que para mi madre supuso no tener las recetas de todo aquello que la suya cocinaba. Algunas las sabía, bien por sus recuerdos y por los de mi tía, o bien por las tristes hojas que quedaron pero, al fin y al cabo, no podía tener todas las recetas de mi abuela, y lo que era más importante, escritas por ella.

Le pedí a mi madre un regalo de cumpleaños especial y para ello, medio año antes, le di dos libros en blanco. Mi regalo sería un libro de sus recetas: las que había heredado y las que había aprendido y también las de mi padre (otro cocinillas como yo). Le di dos libros para que cuando terminase el primero, lo copiara en un segundo, así los dos hermanos saldríamos ganando y no pasaría nada si alguno de los dos se perdía.

De esto hará ya unos 10 años y todavía lleva los dos libros por la mitad. Dice que ya ha puesto todas las recetas que se sabía o se ha acordado y que ya sólo apunta las que aprende nuevas. Algo me da en que miente un poquito y que rara es la semana en la que no aparece una receta nueva: aprendida o recordada. Cada vez con la letra más pequeña, como si no quisiera terminarlo nunca.

Quizás no lo termine nunca en vida o incluso quizás puede que yo nunca llegue a leer ese libro. Pero ya tengo en mi saco el recuerdo de haberle dado a mi madre la ilusión de escribir su pequeño recetario y, a la vez, de ajustar cuentas con su pasado, de rescatar mediante un libro de cocina y sus platos, a su madre con sus olores y sabores.

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10 Charlas:

Anonymous Anónimo dixit...

Una lástima que se perdiese la libreta...

Tienes razón, ahora la gente cocina menos que antes...pero es que el tiempo para cocinar es fundamental..y en esta sociedad actual, tan de las prisas...pues casi no tenemos tiempo para nada...

Siento que a veces tendríamos que volver un poco atrás...pero eso me recuerda una frase que leí hace tiempo:

"Todo el mundo quiere volver a la naturaleza...pero no a pie"

Cuarto y mitad de besazos!!!!, ja,ja,ja

charo

5/10/06 15:22  
Blogger Rita Peich dixit...

Oye, me parece una idea estupenda y un regalo preciosísisisimo! Lástima que a mi madre le cueste un triunfo escribir ... y que yo no vaya a tener descendencia (al menos al paso que va la burra)

Nosotras (el grupo de amigas en el exilio) le escribimos las recetas preferidas a una amiga cuando se casó (es que siempre dice que es una pésima cocinera) ... y eso es una lástima, porque la cocina es super especial, sobre todo cocinar con alguien.

Y es que es verdad eso que dicen de que a los hombres se llega por el estómago (bueno, no sólo) pero es que a las mujeres tambien

Un beso a fuego lento, hasta que haga chof-chof

5/10/06 16:10  
Blogger Noa- dixit...

Que gran valor adquieren objetos tan cotidianos como una libreta.

Saludos

5/10/06 18:58  
Blogger ana dixit...

Ea, ya está, ya lo has hecho... ahora qué hago yo con el lagrimón este que me ha salío???
Debe ser precioso para tu madre prepararos ese recetario para tu hermano y para ti. Esos sí que van a ser unos platos cocidos con amor.
Besitos.

P.D. A mí también me gusta más el mar, al otoño (setas has dicho??? mmmmmmmmm) sólo me estoy acostumbrando.

6/10/06 00:27  
Anonymous Anónimo dixit...

Tiempo y cariño, dos ingredientes fundamentales par andar cómodo y cómoda por la vida.

Cuando era pequeña, mi madre me envió muchas veces a la perfumeria a comprar una onza u onza y media de colonia de lavanda. En aquella época, casi todo se compraba a granel...

Si han cambiado las cosas!

Muchos besos y hasta el jueves,

Sumpta

7/10/06 20:56  
Anonymous Anónimo dixit...

Cuando le regalaste esta libreta a tu madre, le hiciste un regalo precioso y de mucho valor, porque seguramente le brindaste la oportunidad de recordar, a través de la escritura, muchos momentos que quizás tenía dormidos en su memoria.

Besitos,

Sumpta

8/10/06 16:32  
Blogger Unknown dixit...

Ese regalo, por el simbolismo, es oro.

Descubro un blog francamente genial.

Saludos desde La Bellota!

9/10/06 12:55  
Blogger @Intimä dixit...

Cuanta ternura se puede leer en estas líneas, eres una persona encantadora y me alegra de seguirte por aqui.
Besitos y lee las recetas.

9/10/06 20:30  
Blogger Noa- dixit...

Gracias por liberarme en los abrazos.

Besotes

10/10/06 11:11  
Blogger Perdido dixit...

Charo, lo que fue una lástima que mi tía por no dejársela a mi madre la acabara perdiendo. Que le vamos a hacer.
A mi me encanta cocinar pero el tiempo no me deja .... sólo algunos fines de semana me puedo permitir el lujo de estar toda una tarde o una mañana metido en la cocina ...
Un pellizco de Besos.

Rita, y a la mía no le gusta tampoco pero como como a ella le hace ilusión .... sarna con gusto no pica.
Pues a mi me gusta cocinar sólo a mi ritmo, si alguien está trasteándome la comida ya no me relajo igual. Una buena comida y un buen vino, y la seducción está servida ;)
Besos al horno.

Noa, claro pero hay libretas y libretas... yo he visto la libreta de donde Juan Ramón Jiméz mecanografió "Platero y yo".
De nada, un placer darte un abrazo. Al final los he puesto por aquí. Besines.

Ana, no era esa la intención... lo que pasa es que algunas veces soy un poco retorcido para los regalos ;). Si te gusta la idea copiamela.
A mi también me gusta siempre más el mar... hasta en invierno.
Ahora es el tiempo de los níscalos .... pero apenas hay, que asco de sequía. Besote.

Sumpta, yo también recuerdo de comprar cosas a granel en la droguería, pero ya las cantidades ...
Supongo que soy un nostálgico por naturaleza y me gusta recuperar recuerdos. Pero siempre hay que mirar atrás con una sonrisa. Quizás el hecho de que mi abuelo (el marido de la autora de la libreta) muriera con alzheimer me marcó demasiado y acentuó esa pequeña manía.
Recuerdos y sonrisas , en el fondo es lo mismo que tiempo y cariño. Besos con brillantina.

Ru8in, bienvenido. Aunque no siempre se pude hacer (uno no da para tano) creo que los regalos siempre tienen que valer mucho más que su precio. Gracias :)

Darilea, a mi me alegra verte aquí y allí. ¿ternura? supongo que de vez en cuando tengo mis momentos de inspiración. Las recetas más que leerlas, merjor las cocino ¿no? ;). Besitos.

19/10/06 10:02  

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