Generaciones
Mi padre era alegría, esperaban que llegara para animar al resto, para contagiar sus ganas de vivir, su gracia, sus chistes. Ahora vive encerrado en sí mismo, apenas habla, sólo sale de su mutismo cuando aparecen sus nietos. Aunque le he preguntado el porqué del cambio, no hace falta que me lo explique, lo sé. Y lo sé, porqué quizás algún día a mi me pase lo mismo.
Mi vida lleva unos meses girando, girando deprisa, demasiado deprisa. Este rincón es testigo mudo de ello. Y quizás me hacía falta volver a respirar, volver a sentir, que el estancamiento desapareciera. No podía estar inerte tan pronto. Pero, en el fondo, creo que sigo perdido, quizás menos pero lo estoy.
Extrañamente, todo lo que te he escrito hoy tiene sentido y un hilo conductor. No son sólo tres generaciones.
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