M* hace unos años cuando te vi la última vez eras un niña, ahora una mujer de piel morena y cara seria. Ojos azules oscuros, con esa sabiduría que sólo puede estar detrás de una mirada de mujer. La misma que tiene el mediterráneo a lo lejos, un azul oscuro y sabio. Joven y ya desarmas con tus ojos haciendo que yo parezca un perfecto imbécil. Te tocó ser estrella.
R* rumana eslava. Ojos marrones de simpatía, ingenuidad y curiosidad. Como cuando le haces a alguien un regalo que no se espera. No era la primera vez, mucho antes de conocerte, una noche esperando ya me había fijado en ti. Coincidencia. Esa sonrisa y esa alegría atrapadas en la rutina. ¿Sabes que pensamos lo mismo sin decirlo?. Sí que lo sabes y al final no fui yo quien te lo dijo. No eres luna, estrella sí.
R* lucientes ojos verdes, día soleado en mi mar verde. Como la luna lunera, que a veces anda oculta y otras te muestras simpatiquísima. Tantos años sin verte y ¿Cómo lo haces para seguir tan guapa?. En tu delgadez, quizás te sobre esa aversión a las magdalenas de chocolate. Viviendo al lado del mar nunca entenderé porqué te escapaste a Madrid. Tú tampoco eres la luna de esta historia.
E(o) una tarta de simpatía. Sonrisa cuando está seria, risa contagiosa el resto. Regalando alegría de vivir. Me paro, te miro y alrededor tuyo van floreciendo sonrisas. Eres la reina sin proponérselo, eres una fuerza bellísima y cómplice. Aunque no te gusta que te lo diga, tienes cosas de chico, y eso me hace sentir a gusto, casi como si fueras un amigo más o quizás un amigo confidente de secretos y alegrías compartidas. Y aún así y sin pinturas ni tacones eres mujer guapa, femenina, de piel escandalosamente suave. La luna. Sólo de ti hubiera aceptado un quédate pero.... tu sonrisa tan lejana como Canadá.
Supongo que algún sitio dejé olvidado el caparazón de esta tortuga. Que cabeza. ¿Dónde lo habré metido?. ¿No me lo traje al mar?. Lo olvidé en Granada, por eso dos días se estiraron mágicamente, volaron en nueve.
Escrito el 06/08/06