martes, enero 30, 2007

Antes del Amanecer, Antes del Atardecer

Vivir perdidamente ajeno al resto del mundo, tiene algunas veces sus desventajas, te pierdes grandes cosas. Pero supongo que todo llega. La gripe me tiene enclaustrado y enfiebrado y aproveché para ver un par de películas que tenía pendientes desde hace tiempo: Antes del Amanecer, Antes del Atardecer.

Inmediatamente, han pasado a situarse entre mis clásicos. Bueno, sabes... soy romántico. Pero lo mejor de estas dos películas es que es un amor real... me he encontrado en tantos instantes.... es como si hubieran hecho una película con mi forma de enamorarme. Todavía siento que el amor romántico no me ha abandonado así que supongo que, a pesar de todo, todavía me queda por vivir una noche o una tarde (o más de una) como éstas.


Gracias Kahlo, fuiste tú quien hace más de un año me la recomendaste.

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martes, enero 16, 2007

Volar

De niño me gustaba volar. Tanto que mi madre me hizo una capa con una tela vaquera que pilló por ahí. Aún no entiendo como algún día no se me cruzaron los cables y salté por el balcón. Me encantaba que me cogieran en brazos mientras yo estiraba los brazos a lo superman. Pero claro los años, los kilos y las espaldas ajenas no perdonan.

Mi sobrino que según mi madre es en carácter como era yo (pero en guapo, añadiría un servidor) le encanta volar. La verdad es que acabo agotado después de un rato con él, pero merece la pena. Su cara de felicidad lo dice todo. Ojalá sepa algún día el regalo que le hace su tito con toda la intención, pero si no se da cuenta, sé que se lo pasa conmigo mejor que con nadie. Por eso quizás, ayer se emperró en que se venía a vivir conmigo y para que no me fuera me abrazó con todas sus fuerzas. Así me tuvo una hora, y a mi... a mi se me caía la baba por él como un imbécil.

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