Navidad
Las heladas y sequía del año pasado me regalaron unas vacaciones, pero este año no. La navidad en los pueblos de Jaén es ligeramente distinta. Es tiempo de recoger la cosecha. De la aceituna.Tampoco me quejo, un trabajo puramente físico hace que esta cabeza mía descanse de tanto calentón que pilla en el día a día. Me gusta hacer mi trabajo, ducharme y saber que mañana será otro día. Ahora no, algunas veces desconectar es imposible, el trabajo se instala en mi cabeza y sus problemas se vuelven los míos. Y en esos día ya no disfruto plenamente de nada.
Quizás pienses que una navidad trabajando en el campo no son unas vacaciones, pero por aquí tengo una cabecita cansada y estresada que opina lo contrario. El cuerpo ... bueno, eso es otra historia. De todos modos, los olivos me pagaron la carrera y nobleza obliga.
No te voy a desear feliz navidad ni feliz año nuevo. Sólo te deseo (y de verdad) que seas un poquito más feliz pero no sólo hoy o mañana, sino cada día.
Foto tomada, como no, de El olivo.
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