No sé porqué aquellas lágrimas salían de mi sin parar, continuas, moviéndose perezosamente por su camino. No sé si era por que había sido un día triste. No sé si era por la alergia. No sé si era por que tu me decías una cosa y mis ojos veían otra y quizás por eso protestaban. Yo seguía hablando contigo, abrazándote, sonriendo, besándote pero las lágrimas no dejaban de salir. Así tontamente, casi sin sentido, sin tener claro el porqué o el motivo. Pero estaban ahí. Y ahora, justo ahora, simplemente no sé si te volveré a ver. Y ahora qué.
Lo poco que sé, es lo bueno que me queda, es que conservo intacta la capacidad de enamorarme. Si no quieres ser tú... bueno, seguiré un poco como siempre, buscando, dejando de estar perdido poco a poquito. He estado tan cerca esta vez.
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