miércoles, junio 28, 2006

White flag

En uno de los pisos de arriba tengo un vecino extranjero, pelo rubio dorado, ojos claros y de piel bronceada. Sueco residente en España. Perfil típico que da justo en la línea de flotación de cualquier mujer enamorada de los cánones de belleza actual.

Llegaba un servidor a casa, y en el portal estaba mi vecino con una chica bastante menos guapa que él, mi vecino decía en un inglés con acento que estaba jodidamente cansado, que no volvía, que estaba enfermo por esta mierda (traducción literal). Llevaba una maleta en la mano. Ella, con sollozos entrecortados sólo atinaba a suspirar un continuo por favor casi sin fuerzas. Acariciándolo, adorándolo. Me dio la sensación de que él estaba abusando del cariño de ella, se veía en su mirada segura, en su sonrisa cínica, en el aire dramático y triunfante.

En toda relación siempre hay uno que da más y otro que da menos. Inevitable, querer con la misma medida es imposible. Pero hay veces que uno de los dos da demasiado para lo poco que recibe. Hay partes de tú alma que no deberías regalar a los demonios. El amor nos ciega y nos damos a monstruos, regalándonos enteros. Con locura.

Quizás juzgué demasiado a la ligera pero el guaperas de mi vecino ayer me quitó la sonrisa. Ella me despertó un extraño afecto, compañerismo quizás de alguien que pasó por ese camino. Ojalá ella no tarde tanto tiempo como yo en darse cuenta a quien se está dando.

Canción de Dido, White flag.

Etiquetas: ,

8 Charlas:

Anonymous Anónimo dixit...

En una relación siempre hay una de las partes que da más. Es difícil encontrar el equilibrio perfecto. Sin embargo, resulta peligroso el hecho de que una parte de poco, por no decir nada, y la otra parte de más que demasiado. Porque en este punto hay humillación y dependencia, dos palabras que de ninguna manera pueden equilibrar i hacer feliz.

28/6/06 23:08  
Blogger ana dixit...

Supongo que todos nos hemos sentido así en un momento dado: cuando queremos, adoramos, amamos y el otro nos hace el favor de permitir sentarnos a su lado. Dices humillación y dependencia, justa definición de ese tipo de relaciones, y ambas son pero que muy malas compañeras de cama. Siempre terminará sufriendo uno. Y lo peor, es que siempre terminará sufriendo el mismo.

29/6/06 00:11  
Blogger Kahlo dixit...

Me encanta esta canción, es mi preferida de Dido :)

Por cierto, te paso un meme televisivo desde mi blog ;)

29/6/06 01:47  
Anonymous Anónimo dixit...

Una buena reflexión que me llega en el momento justo. Besos

29/6/06 14:11  
Anonymous Anónimo dixit...

¿Por qué nos cuesta tanto el hecho de aceptar que alguien nos han dejado de querer? Quizás algún día seamos nosotros mismos o nosotras mismas las o los que dejemos de amar.

Siempre he pensado que no podemos obligar a nadie a que nos quiera...

Arte y ensayo

29/6/06 14:42  
Blogger Perdido dixit...

Arte y ensayo, bienvenido. Inevitable. Nunca se puede igualar algo que no se puede medir. Me refería más que a dependencia, a humillación. Cuando te abandonas entero por otra persona y te maltratan.
El deseo es la raiz del problema: alguien no me va a querer por que yo lo desee. Si no me quiere hay que aceptarlo. Supongo.

Ana, siempre hay piedras en el camino. Lo inteligente es levantarnos rápido cuando tropezamos. Pero no me refería a una relación típica (es normal que uno se de más que el otro), me refiero a otr tipo de relación mucho más dañina y autodestructiva.

Kahlo, te recojo el testigo. Dame un poquito de tiempo, me escasea ....

Amalia, pues no me alegro de haber llegado en el momento justo. ¿todo bien?. Cuenta conmigo.

29/6/06 18:06  
Anonymous Anónimo dixit...

Gracias por tu acogida. Sólo una cosa más: aunque arte y ensayo és masculino, yo soy femenina.

Gracias una vez más.

Arte y ensayo

29/6/06 22:29  
Blogger Perdido dixit...

¡uy! Lo siento, como no tienes enlace ... me dejé guiar por tu alias.
Gracias a ti, faltaría más :)

30/6/06 09:59  

Publicar un comentario

<< Home