lunes, junio 19, 2006

Voz

El domingo no fue día de playa, a las 13:15 se celebró en la Basílica de San Juan de Dios un concierto donde la Coral Polifónica y Orquesta de Cámara de la Basílica de San Juan de Dios de Granada presentaba su primer disco. Son un coro magnífico, a los que he seguido la pista en varias ocasiones. El disco que presentaban está compuesto por la Missa Brevis de Haydn y un par de temas más, menos conocidos.

Como siempre, me enrollo. En la pieza apareció la solista, una mujer guapa con una voz portentosa que llenó ella sóla la basílica. No es la mejor voz que he oido, es cierto, pero es que la tuve a un metro y medio y nunca había asistido tan de cerca a un espectáculo así. Fue sobrecogedor, decir que tenía el pelo de punta será quedarme corto. Tenía el corazón en un puño.

Mientras cantaba paseaba sus ojos por la sala y un par de segundos se paró en mi. Yo aparté la mirada, avergonzado, estaba mirándola fíjamente y extasiado. Vergüenza por que probablemente tendría la cara de un perfecto imbécil. Quizás exagero, pero ahora me hago una idea de la trastada de Azazel en Una noche de Música.

(Con cierto retraso te he traido un fin de semana en mi vida: Viernes, Sabado y Domingo).

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2 Charlas:

Anonymous Anónimo dixit...

Qué raro tú un fin de semana, sí.
Bonita descripción. hay momentos así, que dejan huella.

20/6/06 21:24  
Blogger Perdido dixit...

¿Raro?. Lo único raro en ese fin de semana es que me pude escapar al mar y relarjarme. Por lo demás, algo tranquilo, supongo :)

21/6/06 21:59  

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