Oido
Las olas del mar (dormir escuchándolas es un auténtico lujo). Un te quiero susurrado cerca de mi oido o de mi cuello. El viento inmisericorde, arrastrado hojas y moviendo ramas, su silbido. La lluvia. El sonido de un beso cariñoso. El sonido de un beso de vieja. La gota de la ducha averiada. Las conversaciones frívolas de las personas que me cruzo por la calle. La risa loca al viento. Una risa cómplice e íntima. Jadeos/gritos, justo en ese momento. Un piropo. Un barco cortando el agua. El silencio que llega cuando te sumerges. Las sábanas cuando te cubren en una noche silenciosa. Pisar las ojas secas. Las teclas del ordenador cuando estoy inspirado. El lápiz en el papel. Un reloj de cuerda.Foto de Sølve Sundsbø
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3 Charlas:
Su respiración tranquila a mi lado.
Que te seduzcan susurrando al oido..
Froymario, hay gente que no soporta la gota de agua o el tic-tac del reloj y, sin emabrgo, se ponen la tela aunque no la vean para sentirse acompañados. Yo odio el sonido de la tele de fondo, pero los ritmos repetitivos de la gota de agua o del reloj me relajan.
Amalia, lo tengo que meter en la lista y no sólo la respiración tranquila, sino como va disminuyendo conforme se acerca el sueño.
Buscando, es que susurrar al cuello o al oído tiene su encanto y si, además, es un "te quiero", es algo especial.
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