lunes, febrero 20, 2006

Mai

Me destroza, han pasado cerca de 15 años y aún me duele. Vuelve. Es cíclico, gira y llega otra vez. Cada cierto tiempo, me viene su recuerdo, inevitable. No se cual es la chispa que enciende el fuego, pero inexorablemente llega. La última vez fue en Junio, cuando empezaba el blog y estuve un mes fuera de juego.

Cada cierto tiempo viene su recuerdo, se que esa noche (esta noche) no voy a dormir, sólo recordar. Esta vez he decidido luchar contra el insomnio escribiendo, ojalá pudiera espantar a este demonio así. Se que ahora estaré un par de semanas con la lágrima fácil, mareado, nervioso, con el ánimo bajo y la esperanza destruida. Ella fue mi primer amor, ése que nunca se puede olvidar, la tabla con la cual se miden todos los demás.

PRINCIPIO


El verano anterior a todo, en Adra, me la presentó MM*, y me dijo Javi, esta es mi amiga Mai. Un sueño hecho realidad, morena andaluza de pelo y piel, delgada pero no demasiado. Pelo azabache liso, que eternamente lacio le llegaba a la mitad de la espalda, mirada oscura y rasgada. Sonrisa preciosa y tímida. Una sonrisa de esas por las que mata un hombre, por las que da su vida. Era sonrisa y no risa. Tan tímida que su risa sólo la cacé poquitas veces.

Me la presentó y me quedé embobado, entró por mis ojos hasta mi alma, directa. Pero no pensé, ni por asomo, a aspirar a ella, sabía que nunca llegaría. Hablaba con ella y sólo decía estupideces. Habla de vulumba ¿recuerdas?. Yo, tan poquita cosa. Fue el sábado del último fin de semana de aquel verano, el domingo me fuí. Sentí haber tocado el cielo con las puntas de los dedos, que la vida me había guiñado un ojo y que pude disfrutar de aquel momento. El invierno llegó y mi pequeño mundo volvió a su estado natural.

Creo que en esta vida hay dos tipos de personas, las que conocen el amor de su vida pero lo dejan escapar y los que lo conocen y lo atrapan hasta la muerte. Cuando pasa, lo sabes, es una certeza absoluta, quizás una de las pocas de esta vida.

VERANO


El siguiente verano volví a Adra, ella vivía allí, en la Fuente del Ahijado. Aquel verano fue el más revuelto de mi vida. De verdad, lo pasé bien, lo pasé en grande y ella estaba allí. Siempre. Tan cerca y tan lejos. Todos estábamos embelesados con ella. Todos. Todos luchábamos contra su timidez, intentando vencerla.

Siempre he sido reservado, siempre he callado y escuchado, siempre al margen, estando en segundo plano. Pero aquel verano, después de medio mes suspirando, cambié: Era el más simpático, era el centro de atención, el más chulo, el más tierno, el más bueno, el más malo, lo fuí todo, lo pensé todo, lo soñé todo, lo aposté todo. Aquel verano llené mi cabeza de trencitas sólo para que ella me viese, inventé un mundo para ella. Sólo para ella, por ella.

Murió Julio y terminaba Agosto. En la última semana nos hicimos fotos toda la panda, excepto ella, le daba vergüenza. D*, a traición, le echó una de foto y como trabajaba en una tienda de fotografía me dió una copia. Esa era mi segunda foto de ella. Antes, un sábado de Julio, saqué la cámara para acabar el carrete antes de revelarlo. Nos pusimos M* y yo para la foto, ella apareció de repente, quería salir. ¡Quería salir!. ¡Con nosotros!. No nos los creíamos que ella hubiese decidido estar en una foto con nosotros. Al final, nosotros estamos en una nube, como el que no se cree lo que le pasa y ella en medio, preciosa, llenando la imagen. Luego supe que lo hizo por que quería tener una foto mía, una foto conmigo. Ésta fue la primera foto que tuve de ella.

En aquella mañana de fotos del final del verano lo supe, por la otra MM*: Javi, le gustas a Mai. No me lo creía. Recuerdo toda la noche llorando de alegría, no de felicidad, sólo de alegría. No dormí, sólo lloré como un imbécil, atontado por un sueño.

Hicimos una última moraga, en el último fin de semana de Agosto y se lo dije, ven, tenemos que hablar. Le dije que sabía que yo le gustaba y ella me gustaba a mí. Flotaba, tan feliz que no le supe decir, que en realidad me moría por ella. Pero aquella noche era el hombre, o el niño, más feliz del mundo, ella estaba conmigo y yo disfrutaba cada segundo que pasamos juntos, hablando, riendo, tonteando, perfectamente enamorados. Los dos. Una magia que no se puede explicar con palabras. Me atreví a acariciar su pelo y cuando se deslizaba por mis dedos, lo supe, era el amor de mi vida y lo estaba tocando.

Supliqué, lloré a mi madre como nunca he llorado delante de nadie y desde aquel día nadie más me ha vuelto a ver llorando. Necesitaba quedarme allí unos días más, arañar más tiempo, no me importaba nada del resto del mundo, absolutamente nada. El tiempo, mi enemigo, el destino y la casualidad aquella vez me concedieron lo que le pedía. ¡Una semana más! ¡Sí!. Sentí la luz del sol, el color del mar, la libertad del viento, el olor de su cuello, la fortuna buscada y encontrada.

Hay momentos en la vida que eres consciente de lo feliz que eres, de la suerte que tienes. Yo lo fui. Lo fuí con toda mi alma, una semana más iba muchísimo más allá de mis sueños más felices. No se que mecanismo saltó, no entiendo que fué lo que me hizo perder la cabeza pero sabía que era el amor de mi vida, lo sabía con toda mi alma. Sabía que no se podía ser más feliz.

Viví un sueño hecho realidad, cuanto más la conocía, más la quería, mas simpática me parecía, más bella, más ingeniosa, más inteligente, más sensible. Iba desapareciendo su timidez y me di cuenta que ella sentía lo mismo por mí, que aquello era real. Mi corazón iba en caída libre y yo además lo apremiaba.

El último día, un 5 de Septiembre, le pregunté que si ella quería ser mi novia, sería todo un invierno separados, un invierno frío de amor por correspondencia, pero que el verano siguiente tendríamos todo para nosotros. Ella dudó, supo ver lo que yo no ví, al final, lo que sentíamos el uno por el otro pudo con las dudas y me dijo que sí. Volví a llorar una noche entera de alegría y, después lo supe, ella también.

INVIERNO


Han pasado cerca de 15 años desde aquello y creo que la sigo amando con la misma locura. Ella no lo sabe, no puede saberlo, hasta hoy nadie más lo ha sabido, ni siquiera me lo han intuido. Los más cercanos nunca han entendido esos ataques de melancolía, ese encierro voluntario con el que me apartaba de todo, de todos, de las borracheras tristes y calladas que cogía de vez en cuando.

El primer amor, ese paraíso perdido, es la referencia con la que se comparan los que vienen después, yo escogí una medida desmedida y nada ha vuelto ser igual. Por entonces, tenía 16 años y nunca me he vuelto a enamorar así. Nunca. Quizás por ello su recuerdo me visite de vez en cuando, haciéndome tanto daño.

Fué el invierno más duro que recuerdo, le escribía todas las semanas y por teléfono apenas hablábamos, sólo cuando ella y yo nos quedábamos sólos en nuestras casa. Eran citas telefónicas que planeábamos con semanas de antelación, sólo cuando ella cuidaba a su abuela, ya ciega. Su abuela decía que su nieta, que la niña, estaba caliente. Yo reía de alegría.

La distancia es un enemigo casi tan fuerte como el tiempo, de igual naturaleza, y la distancia me empezó a quemar. Ahora me recuerdo con lástima, sólo era un pobre chiquillo enamorado. Me dolía su ausencia, me dolía que su carta llegara un día más tarde, me dolía que en dos semanas no pudiera hablar con ella. Era un dolor infinito, que lo llenaba todo, lo arrasaba todo. El niño de los sobresalientes pasó a los aprobados raspados, el niño ejemplar y bueno, volvía borracho a casa.

Aún en la distancia, me las arreglé para vernos cada dos meses, convencía a mis padres de acercarnos a la playa, incluso simulé ataques de asma. Todo por verla, todo por escucharla, todo para ver como sus labios decían lo que yo leía febrilmente en sus cartas. Por eso entiendo tan bien a Roxanne en Cyrano de Bergerac.

La quería tanto, la idolatraba tanto, que con tan sólo estar con ella o coger su mano o coger unos segundos su cintura, era feliz. Tan sólo con eso. Ella en navidad, tres meses después, me dió el primer beso en la boca, en la despedida. Yo nunca me hubiera atrevido, pensaba que mis besos la dañarían, me avergonzaba sólo soñarlo.

Aquel invierno, te decía, fue el más frío, el más triste. Fuí un cobarde, aquella pena que yo desconocía me dió un miedo terrible, me consumió por dentro, me devoró. No sabía de donde venía o porqué era, sólo la veía a ella en mitad de aquel remolino que me torturaba.

Terminando la primavera, llevábamos dos meses sin vernos y me peleé con mis padres, les robé incluso dinero para el autobús, todo por verla, todo por estar con ella en la noche de San Juan. Una vez allí, nadie cogía el teléfono en su casa, no la ví por la noche y lo único que supe, es que había salido y se había ido pronto a casa porque no me había encontrado. Me enfurecí, me volví loco, sus amigas se asustaron.

Se acabó todo, las cartas, las llamadas, todo. El dolor ardió, la sinrazón se me instaló dentro, era un despojo de miedo, cobardía y odio. Odié al mundo entero con una ira enfermiza. No había consuelo, ni la ví aquella noche ni volví a saber de ella. La angustia insana fue insoportable, de mi sólo quedaba una bestia herida, lamentable, el más abominable animal que mi alma perdida ha creado.

FIN


Pocas semanas después empezaron las vacaciones de verano y volví a Adra sin haber tenido noticias de ella. La segunda noche que estaba allí, ella apareció, intentando aclarar las cosas, intentando arreglarlas. Me decía que después de aquel invierno, teníamos un verano entero para los dos. De mi sólo quedaba el dolor que me había estado consumiendo por dentro, sólo quedaba un corazón herido, un daño indescifrable e infinito, la mayor infelicidad que nunca tuve. Sólo le dije no quiero volver a hablar contigo y maldita, por siempre, la hora en que cumplí mi palabra. Me emborraché sólo para olvidar su cara entristecida cuando escuchó mis palabras, la forma en que me miraba aquella noche.

Un mes después de aquello, se volvió a acercar a mí, pidiéndome que, al menos, fuéramos amigos que, al menos, le dirigiera la palabra. Maldita mi estampa, maldito siempre, maldito mi silencio, maldito el dolor que todavía no me ha abandonado. Desde entonces he contado con una mano las veces que la he visto. Perdido estoy desde entonces. Maldito soy.

Tengo la sospecha de que se casó hace unos 7 años, no se porqué y no se si lo escuché, si lo hice lo he olvidado o es un recuerdo que he difuminado y oxidado. Cuando vuelvo a la playa de La Caracola en Adra, sigo mirando a su ventana, como un imbécil, buscándola sin que ella esté ya allí. La foto es del día de antes de declararme, yo miraba para su ventana y, lo supe después, ella desde su ventana, tras la cortina, me miraba a mi. Lo que daría por volverla a ver, no te puedes ni imaginar lo que daría por volver a estar con ella. Lo cambiaría todo.

Aún así, tengo el presentimiento aciago de que nunca más la volveré a ver, que no podré jamás redimir mi insensatez. En el fondo de mi alma hay un miedo terrible, el más profundo, el más horrible, al que muy rara vez le hago frente, al que cuando miro a la cara, me derrumbo sin remedio: que nunca más vuelva a querer a alguien como quise a Mai. Y cuando esa certeza se me planta de frente, lo único que hago es tragarme mi estupidez, mi rabia y mi dolor.

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11 Charlas:

Anonymous Anónimo dixit...

No sé qué decir. Creo que sé cómo te sientes. Quisiera poder ayudar de alguna manera. Tú me animas a mi muchas veces: me encanta leer lo que escribes, me hace compañía y disfruto.

20/2/06 21:53  
Blogger matkow dixit...

Tio.. sin palabras apenas me has dejado. Que intenso, se puede hasta casi sentir lo que sentias. La verdad es que yo se quien es el hombre de mi vida y lo he dejado escapar... asi que más o menos te entiendo. Cada persona es un mundo, pero quizás.. solo quizás ¿no te haria bien verla y hablarlo una ultima vez? Un final para esta historia, uno con el que tu te sientas bien. Y querer a alguien tanto, no es malo! Todo lo contrario, mucho mas si es correspondido... que hariamos en la vida sin tener esas chispas! Un beso y arriba esos animos, que no quiero verte triste :) Ya sabes por donde cae mi hombro por si lo necesitas.
Un beso!

20/2/06 21:55  
Blogger Perdido dixit...

Amalia, no te preocupes, cada uno tiene sus propios demonios y de vez en cuando toca lidiar con ellos.

Quizás escribirlo y saber que alguien lo lea, me haya liberado un poco. Era algo que llevaba encerrado mucho tiempo. Además, no se el porqué, pero necesitaba escribirlo y nunca me había atrevido.

21/2/06 14:44  
Blogger Perdido dixit...

Buscando .... mal te veo, espero que de aquí a 15 años no verte como estoy yo.

La historia ya tiene su final, estúpidamente yo me encargué de ponerlo. Hablar con ella no creo que tenga ningún sentido, no se ni donde vive y perdí totalmente el contacto con los amigos comunes. De todos modos, éramos unos chiquillos, apenas se acordará, se que ella rehizo su vida y espero que sea feliz.

Tienes razón, querer así no es malo, lo malo es no volver a querer así.

21/2/06 14:49  
Blogger Perdido dixit...

Froymario, normalmente es un buen recuerdo, pero de de vez en cuando, no lo es tanto.

Y mi amor al mar es de antes, más inexplicable. Aunque, esa imagen que coservo de ella y de mi, de noche en la playa, al lado de un fuego, apartados de los demás, con el susurro de las olas, la caricia de la brisa, el olor del salitre.... le da al mar una belleza especial, muy especial.

21/2/06 14:55  
Anonymous Anónimo dixit...

Mal , mal ...amigo mal.....muy mallll
Usted empezo la historia sin mucha hombria, pero pongamos timidez, que esta bien. Luego haciendose el machote de novela mexicana se desata como un potro por que no la encontro en aquella fiesta, se enoja hasta la locura...pero no era que la amaba ???? no me diga que lo cego el amor...dejemos la novela... Donde quedo la grandeza? Y hoy 15.....quince !!!! año despues , es el mismo machote mexicano, pero herido ???? Vamos hombre !!! un poco de huevos y a terminar esa historia, ella se lo merece, la historia se lo merece, un poco mas de respeto al amor. Lo suyo es otra cosa,parece capricho de niño... con 30 años y todavia sangra una herida adolescente.....? Pongase ese par de govelins , busquela, llevela a un lugar respetuoso y apartado y si es que aun lo recuerda a usted, preguntele como le va en la vida, y si cuadra pidale disculpas por haber sido tan tonto, y por favor que no descubra que aun lo sigue siendo.
Ranx

21/2/06 19:49  
Blogger Perdido dixit...

Bienvenido, amigo Ranx. Nunca he sido un machote ni de novela mexicana ni de ninguna otra, tampoco en mis enfados parezco un potro... pero no voy a seguir defendiéndome quizás, al final, tenga usted razón.

¿La grandeza?. No hay ninguna, aunque eso es una tautología.

21/2/06 20:43  
Blogger Humbert dixit...

querer así no es malo, lo malo es no volver a querer así. simplemente perfecto.

a mí lo que me lo impide es la coraza que me rodea, porque el dolor no es querer, sino que dejen de quererte.

24/2/06 13:39  
Blogger Perdido dixit...

Monsieur Humbert, me consta por su blog que usted tiene buen gusto y aprecio, de verdad, su comentario.

Que dejen de quererte es algo que no siempre está en nuestra mano, se hace lo que se puede y nos hace sentir vivos, tristemente eso sí.

Muchas gracias.

24/2/06 13:47  
Anonymous Anónimo dixit...

Ahora entiendo todo:

-Pelo azabache liso, que eternamente lacio le llegaba a la mitad de la espalda [...] Me atreví a acariciar su pelo y cuando se deslizaba por mis dedos, lo supe, era el amor de mi vida y lo estaba tocando.

-[...] me di cuenta que ella sentía lo mismo por mí, que aquello era real.

-[...]sería todo un invierno separados, un invierno frío de amor por correspondencia (acá es invierno...lo de la correspondencia...)

-Han pasado cerca de 15 años desde aquello y creo que la sigo amando con la misma locura.

-Por entonces, tenía 16 años y nunca me he vuelto a enamorar así. Nunca. Quizás por ello su recuerdo me visite de vez en cuando, haciéndome tanto daño.

-**************La distancia es un enemigo casi tan fuerte como el tiempo, de igual naturaleza, y la distancia me empezó a quemar***************

-[...]todo para ver como sus labios decían lo que yo leía febrilmente en sus cartas

-Se acabó todo, las cartas, las llamadas, todo. El dolor ardió, la sinrazón se me instaló dentro, era un despojo de miedo, cobardía y odio [...]de mi sólo quedaba una bestia herida, lamentable, el más abominable animal que mi alma perdida ha creado.

-se volvió a acercar a mí, pidiéndome que, al menos, fuéramos amigos que, al menos, le dirigiera la palabra. Maldita mi estampa, maldito siempre, maldito mi silencio, maldito el dolor que todavía no me ha abandonado. Desde entonces he contado con una mano las veces que la he visto. Perdido estoy desde entonces. Maldito soy.


**Por favor: no te alejes. Al menos seamos amigos. Voy a estar**

TK.A.

15/6/06 21:02  
Blogger Perdido dixit...

¿Lo entiendes?. No sé, me cuesta bastante entenderme a mi mismo.

Supongo que es la ventaja de ser un libro abierto que un día llega alguien especial y sabe leer entre líneas.

No te preocupes no me alejo (bastante distancia hay), te rondaré zalamero. Me gusta estar contigo.

Un besazo.

19/6/06 18:52  

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