miércoles, enero 18, 2006

Rarezas V

Por la calle voy mirando a los ojos de la gente, normalmente más mujeres que hombres (ya sabes que yo barro para casa), pero dígamos que casi me da igual.

Me encanta recordar una cara o unos ojos. Esta curiosidad viene de cuando me mudé del pequeño pueblo de Jaén a Granada. Aparte del jaleo y trajín de la ciudad, lo que más me llamó la atención es que no conocía a nadie, ni siquiera sus caras me resultaban familiares. Dicho así, puede parecer que nunca había salido del pueblo .... pero era una costumbre que había tenido siempre (y sigo teniendo) aunque en ese momento me di cuenta.

De foto, los ojos rojos del perrete, cuando se bañó esta navidad en la playa. Me queda otra rareza, de regalo, pero esa es para mañana.

Etiquetas: