martes, enero 10, 2006

Campeona


El primer día del año lo comencé mentando a la puta madre de un imbécil que estaba disparando con una escopeta de plomos, así que comencé el año con los machos atados. Soy bajito, con cara de buena persona, siempre con la sonrisa puesta y nunca me han gustado los follones por eso los que me conocen me miran con incredulidad cuando lo cuento.

Pero esto es que viene de lejos. Siento la chapa, pero este demonio lo echo fuera.

Cuando nos mudamos desde un pueblo de Almería a uno de Jaén, allá en el año 1982, fuimos a vivir a un piso que estaba justamente encima de un arroyo. Al lado había un gran solar donde podía jugar tranquilamente. Sitúate, eran principios de los 80 asi que aquello era algo muy distinto a lo que es ahora, aún con menos conciencia ecológica aquel solar estaba más limpio que cualquiera de los que se pueden ver hoy en día dentro de un pueblo.

En aquel sitio había piedras, tierra, agua, hierba y árboles, un pequeño mundo donde un crio podía jugar sin ningún problema, además mi madre podía vigilarme desde la ventana. El lugar también estaba habitado por perros callejeros a los que yo me encargaba de alimentar con las sobras que quedaban de casa y entre todos ellos había una perrita color canela especialmente cariñosa, yo la llamaba Campeona. Ya lo sé, un nombre absurdo, cosas de crios. Campeona fue mi primer perro, jugaba con ella, le quitaba los bichos y le daba las mejores sobras. Le tenía cariño.

Campeona empezó de repente a cojear y a no querer moverse, asustidiza se escondía entre los árboles y zarzas del arroyo. Empezaron a salirle pequeñas heridas que ella lamía una y otra vez. No entendía nada, no entendía lo que pasaba. Pocos días después, Campeona muríó.

De aquel berrinche a mi padre se le quedó la mosca detrás de la oreja hasta que un día se asomó por la ventana y salió corriendo, mi hermano y yo que no entendíamos lo que pasaba, corrimos detrás de él. Y allí estaban, dos niñatos tirando con la escopeta de plomos a los perros callejeros que vivían en el sólar.

Mi padre es como yo, poquita cosa y con cara de bueno. Pero aquel día no me pareció ni poquita cosa ni bueno. Les quitó la escopeta y les dijo unas palabras que todavía oigo con claridad "No os doy dos hostias por que sois menores de edad". No los volví a ver por allí. De repente entendí que habían matado a Campeona poco a poco con una miserable escopetilla de plomos y lloré de rabia e impotencia por primera vez en mi vida, aunque mi padre pensaba que sólo estaba asustado. Aquel mismo año ajusté cuentas a distancia y a pedradas con los dos niñatos aun cuando me sacaban unos 10 años. Hijoputa que es uno cuando hace falta.

Han pasado 24 años escasos de aquello y el día de año nuevo me fuí con mis padres a una casa de campo de unos amigos suyos. La casa está en una pequeña pedanía olvidada entre mares de olivos y sumarán con mucho 40 casas. Llevaba a mi perrete y ellos al suyo, Japi (el que está en la foto). Al igual que mi perrete le encanta el mar a Japi le encanta el campo, de hecho, la madre era una perra de caza. Nada más llegar salió a trotar entre las casas y entre los olivos. Al rato, fuí a buscarlo.

Escuché 4 ó 5 disparos de una escopetilla de plomos y también los ladridos de Japi, de repente me vino el recuerdo de Campeona que con los años ya había olvidado hasta el nombre. Corrí desesperado lleno de un odio visceral. Cuando vi a Japi que le salía el alma por escapar de una zona alambrada y un cabrón apuntando hacia él, me fui a por él diciéndole que si tenía cojones que le pegase los tiros a su puta madre, tal cual.

El hombre que debió ver la mala leche que rezumaba se apresuró a retroceder y a explicarme que el perro se había metido en su corral y le había matado dos pollos. Entonces me paré en frente de él y lo miré sin decir nada, me dijo llévatelo y se metió corriendo en su casa. Sabía que él tenía más razón que yo, asi que doblé y guardé la ira, me llevé a un Japi tembloroso que sólo tenía un perdigonazo en una pata. Encima el hijoputa tenía mala puntería.

Si no fuera por que estaba allí y por que lo vi en mi padre, también me extrañaría lo que pasó y como me comporté. Hay demonios que llevamos dentro y algún día les toca salir. Así empecé el año.


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9 Charlas:

Blogger matkow dixit...

Jops.. es una historia entrañable y triste. ¿Como puede haber gente asi? EN el fondo eran niños, pero llenos de malas intenciones y travesuras. Siento leer esto, pq se te nota notálgico y algo triste. Aunque hayas empezado asi el año no te preocupes que ya te he dicho que va a ser mi año pero también he decidido que va a ser el tuyo! Cualquier cosa aqui me tienes. Un besazo tierno!

10/1/06 17:06  
Anonymous Anónimo dixit...

Sin duda, el señor de la escopeta estaba protegiendo sus pollos del instinto de un animal, lo que hizo Japi es algo que no podía evitar, pero soy de los que piensan que como medida de persuasión, un disparo siempre es demasiado, existen otras formas...

Incluso, podría tener los pollos en un lugar que ni un perro, ni un ser humano pudieran acceder a ellos...

Sería este señor capaz de dispararme si me ve cogiendo uno de sus valiosos pollos??? Prefiero no jugármela...

10/1/06 19:22  
Blogger Lupus Magister dixit...

Bastante drástico el tipo, aunque más triste aún la historia, pero todos tenemos demonios dentro y es bueno que salgan de vez en vez, sacarlos a pasear también es sano, yo los saco más seguido aunque dicen que me veo simpático, vaya sorpresa las pocas veces que me hacen enojar, jajajaja, saludos...

11/1/06 07:12  
Blogger Perdido dixit...

Buscando.

¡Apoyo la moción!. Entoncés será un buen año.
Si la historia es triste como todos los demonios que llevamos dentro. ¿no?

11/1/06 13:25  
Blogger Perdido dixit...

Jerome
Pues yo no vi ningún pollo muerto... el prenda de Japi una vez se coló en un corral de patos y gansos que tienen para que los niños les den de comer en un monte cercano. Un sitio de esos en el campo donde la familia va comer los fines de semana.

No paró hasta que metió todos los patos en la charca, si se salía alguno iba corriendo a por él. Pero no mordió a ninguno, sólo jugaba.

También le he visto ir detrás de liebres, nunca me ha traido ninguna ;)

De todos modos entiendo que si se te mete un perro en tu gallinero, un perro que no conoces y no sabes si te puede atacar ...

Como decía mi abuelo, usa primero la izquierda, luego la derecha y no seas zocato. Pues eso.

11/1/06 13:33  
Blogger Perdido dixit...

Froymario

Tienes razón hay que sacar los demonios de vez en cuando a pasear ¡Pero con cadena! ja ja ja

Suele pasar que cuando una persona que no se enfade mucho, cuando lo haga, lo haga de verdad.

11/1/06 13:36  
Blogger matkow dixit...

Ahi estoy contigo... la gente que conozco que nunca se enfada, cuando los he visto solo un poquito poquito enfadados realmente me han dado miedo y eso que estaban al principio del enfado! Pero ya suele pasar... Ley de vida, la gente es asi. Me hacia gracia hoy un comentario de una nipona que decia que ellos nunca discuten, pq no les gusta. Son mas rollito zen. Y digo.. a mi tp me gusta discutir... pero discuto! Me tendré que ir alli alguna temporada a ver si se me pega algo xd
¿Quien no tiene demonios dentro? Todos en mayor o menor medida, y quien se guarda las cosas despues al explotar salen todos salpicados.

11/1/06 15:01  
Anonymous Anónimo dixit...

"Suele pasar que cuando una persona que no se enfade mucho, cuando lo haga, lo haga de verdad"

Jejeje a mí me suele pasar eso...siempre estoy en [modo agradable ON], y el dia q me enfado contigo te los pongo de corbata...
no se q hubiera sido capaz de hacer si veo q disparan a mi perra Lana. Tengo un instinto casi maternal hacia ella y me hubiera vuelto loca y eso q soy bastante pacífica...y encima teniendo en mis recuerdos un suceso tan triste :(

Siento mucho lo q ocurrió, además porque he vivido algo parecido a traves de un familiar: un tio mío tenia en su campo a un pastor alemán, buenísimo y noble. Una mañana lo encontraron con un pistoletazo...unos ladrones entraron a robar y se lo cargaron a saña fría...el día q me entere me encerré en el baño y lloré durante un buen rato: la impotencia, la rabia y la pena pueden llegar a dar un cóctel explosivo...todavía, escribiendo estas líneas se me hace un nudo en la garganta y eso que mis contactos con el perro eran bastante ocasionales (fines de semana en el campo y poco más)...

Hay gente tan hijo de puta capaz de hacer estas cosas...este mundo a veces es asi de asqueroso...

16/1/06 23:48  
Blogger Perdido dixit...

Vaya ... lo siento. Me hago una idea.

A mi la raza de perro que más me gusta es el pastor alemán, noble y valiente. Lo que, por desgracia, nos falta a la mayoría de las personas.

18/1/06 12:35  

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