martes, octubre 25, 2005

Coche a pedales

Antes del Tente, tenía mi propio coche, era a pedales, lo heredé de mi hermano, blanco y de plástico y lo tuve, al menos, hasta los 4 años.

Pasillo arriba, vuelta en el dormitorio, pasillo abajo, vuelta en el salón. Una y otra vez. Arrasaba con todo lo que se me ponía por delante y más de una vez me llevé un guantazo por darle un viaje a mi madre en las espinillas.

No recuerdo como desapareció, supongo que en la basura como aquella armónica con la que volvía loco a todo el mundo o como aquella navaja de plástico, que para estrenarla decidí darle un susto a mi tio.

Otro juguete que me he encontrado de mi niñez en una galería de coches a pedales (Via oink). Nada de baterías como los coches de los niños de hoy.

Ya sólo me falta hablar del CineExin.